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Jugar con diez jugadores, lo que dicen las estadísticas

Dicen que jugar con diez jugadores en el fútbol puede resultar hasta deseable, según como vaya el encuentro. Un estudio estadístico británico aporta argumentos.

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Dicen que en el fútbol jugar con diez jugadores resulta más fácil que jugar con once. Y hay quien llega a decir que perder un jugador de campo puede resultar deseable como revulsivo en algunas fases de los partidos. No sé qué decir.

Expulsión de jugador

Doble cartulina amarilla, expulsión. Foto: Carlos Gulledge.

Lo que sí te puedo decir es lo que un estudio británico parece haber descubierto sobre la cuestión de jugar con diez jugadores. Le ha puesto números a lo de perder jugadores de campo y le ha aplicado técnicas estadísticas fiables para cruzar datos con garantías.

Te adelanto. Lo que dice el estudio es que efectivamente jugar en casa con un jugador de más, anima, mucho, que perderlo como visitante aturde más, que estás listo si pierdes un delantero o un defensa, pero que casi da igual que le saquen tarjeta roja a uno del mediocampo para alcanzar el objetivo deportivo.

Economía y econometría

El estudio lo dirigió Adam Greenberg, experto en economía y econometría de la Universidad de Nottingham, que siguió la friolera de 1.520 partidos de la Premier League entre 2009 y 2013. Greenberg se centró en cómo se defiende el resultado, cómo afecta jugar en casa o fuera y lo que decían las estadísticas de la influencia en el resultado de posición táctica de los jugadores que acabaron con tarjeta roja. Doy por sentado que el estudio de Greenberg es extrapolable a cualquier país, liga o categoría del fútbol.

UD Telde CD El Cotillo– Defender su resultado. Cuando un equipo se queda con diez jugadores en el campo, da igual lo que diga el entrenador, todo el equipo reaccionará sobre el campo como uno solo para defender el resultado. No hacen falta consignas. Es una reacción instintiva natural. Greenberg demostró con resultados (nunca mejor dicho) que el equipo al que le expulsan un jugador marca después menos goles y obtiene menos puntos. Y es que todos los jugadores pasan a modo defensivo de forma instintiva sin que tenga mucho que ver la inferioridad numérica en el campo. La motivación por ganar se difumina pasando -y esto es cosecha mía- a un ‘que me quede como estoy’.

– Jugar fuera o en casa. Pero hay un pero. El estudio de Greenberg hace una distinción muy destacable, la reacción de un equipo al perder a un compañero por expulsión es diferente si el equipo juega fuera o lo hace en casa. Cuando el que se queda con diez es el visitante, el cuadro de casa tiende a venirse arriba y el equipo también presiona más por instinto. Las victorias, en igualdad de circunstancias, con empates a goles antes de la expulsión, según el mismo estudio, son de 7 a 1 a favor de los locales. Cuando el que pierde a un jugador es el de casa, la presión le suele poder al conjunto local y la cosa se equilibra. En el estudio, las victorias y las derrotas, en estas circunstancias, no saben de colores. Si acaso más victorias para los visitantes, pero no de una manera decisiva, aquello de causa-efecto.

– La posición en el campo. Lo que te decía también, el estudio también parece demostrar que perder un jugador de centro de campo resulta menos decisivo a la hora del marcador final que si la tarjeta roja a un delantero, a un defensa o a un portero, lo cual parece lógico.

No sé qué te parece todo ésto. ¿Apostarías por perder deliberadamente a un jugador como revulsivo en una fase comprometida del partido?

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About Sergio Suárez Benítez (159 Articles)
Periodista, curioso empedernido, interesado con intereses que alimentan el espíritu y un enamorado de las Islas Canarias, mi hogar y el lugar de mis mejores sueños.

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