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La motivación en el fútbol, lo que vale y lo que no

La motivación en el fútbol es una tarea a la que no puede renunciar nunca un entrenador. Pero no valen las charlas o los discursos inspirados. Lo que funciona es combinar premios con castigos.

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Si se le preguntara a cualquier entrenador qué entiende por motivación en el fútbol, motivación de equipo, motivación para sus jugadores; no sé, siete de cada diez, seguro que dirían que para desatascar anímicamente a sus equipos lo que funciona son los discursos de inspiración, las charlas para dar ánimos en el vestuario o incluso una serie de frases hechas o eslóganes. Esa es la norma de una ley no escrita pero que asumen muchos entrenadores de fútbol. Pero ¿funciona?Los jugadores no son tontos, dependiendo del grado de compromiso, del estado anímico y del contexto que envuelve su desempeño, y ya te digo que por cuestiones de la psicología humana, esas palabras pueden ser sólo éso, palabras que pueden valer muy poco. A veces incluso los entrenadores justifican no intervenir para motivar porque es algo que está dentro de cada cabeza de cada jugador.

motivación en el fútbolLos discursos que se apoyan en la hombría o en el honor se escuchan pero movilizan poco ¿Por qué? Pues porque la motivación nace del interior de los seres humanos. Trabajar duro, entrenar mejor, sólo consigue crear excelencia en los hábitos, pero la motivación se mueve con otros hilos.

Esforzarse lo justo

Los jugadores de fútbol como seres humanos siempre intentarán salir adelante de las situaciones comprometidas -y la caída de motivación lo es- más que con un máximo esfuerzo, con lo justo. Esforzándose lo justo. Así, de lo que se trata es de encontrar motivaciones verdaderas, auténticas, para mejorar el rendimiento de los jugadores que no rinden en el terreno de juego.

Para conseguirlo, hay que proporcionar esa motivación en el fútbol con incentivos, tanto positivos, por supuesto, como negativos. A los jugadores se les puede incentivar con una promesa de premio, pero también con una amenaza de castigo. Los jugadores con menos habilidades y talento necesitarán de los estímulos positivos.

Los jugadores más talentosos, pero que no están en una alineación ética, que son rebeldes, que actúan por libre, a su manera, sin conectar con el entrenador o con el resto de compañeros, deben recibir estímulos positivos y negativos para que reaccionen en la dirección que desea el míster.

Tan fácil como éso, tan difícil como éso.

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About Sergio Suárez Benítez (134 Articles)
Periodista, curioso empedernido, interesado con intereses que alimentan el espíritu y un enamorado de las Islas Canarias, mi hogar y el lugar de mis mejores sueños.

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