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Catenaccio, un sistema de juego al que el hambre le dio alas

El catenaccio es ese sistema de juego tan italiano que consiste en buscarle las vueltas al rival para pararlo como sea y volverlo loco con contragolpes fulgurantes. Pero si supieras sus orígenes…

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Seguro que has oído hablar del catenaccio. Sí, ese sistema de juego que ha hecho famosa a la selección italiana de fútbol y que, en líneas generales, consiste en una apuesta ultradefensiva con muchos jugadores atrás, defendiendo, y ataques rápidos a la contra. Catenaccio en italiano significa ‘cerrojo’, pero no es un invento italiano, aunque, éso sí, los transalpinos fueron los que hicieron dogma de este sistema de juego. El catenaccio se popularizó en la Italia de la década de 1940 ante la incapacidad de los jugadores para correr por culpa de las privaciones de la Segunda Guerra Mundial.

El inventor del catenaccio fue el entrenador austriaco, Karl Rappan, quién se sacó de la manga este sistema de juego en 1932 y lo aplicó en su equipo, el Servette de Ginebra, en Suiza. Rappan sumó a una defensa de tres hombres otros dos zagueros y un defensor central adelantado que tenía la obligación de taponar el primero el juego ofensivo atacante.

Karl Rappan

Karl Rappan.

Rappan quitó un hombre del centro del campo y lo retrasó dándole movilidad y la responsabilidad de defender en zona. Ese defensa adelantado era el que mejor estaba situado para coger balones recuperados por sus compañeros y pasarlos hacia adelante en rápidas transiciones ofensivas.

A Rappan, lo nombraron seleccionador de Suiza en el Campeonato del Mundo de Fútbol de 1938, torneo al que se llevó su catenaccio (que todavía no se llamaba así) y consiguió que la modesta selección helvética hiciera un buen papel llegando a eliminar a la Alemania de Hitler en la primera ronda. Suiza llegaría en ese campeonato a cuartos de final, siendo eliminada por Hungría que al final sería uno de los finalistas.

Los italianos, que estaban pasando lo suyo en la Segunda Guerra Mundial, adoptaron el catenaccio de Rappan en la temporada 1941-1942 por pura supervivencia deportiva. Y es que los jugadores italianos no estaban en condiciones de hacer muchas florituras físicas en los terrenos de juego. El país sufría privaciones materiales, restricciones en los suministros alimenticios y hambre que afectaban a los futbolistas.

Catenaccio

Esquema básico del catenaccio orignal.

El entrenador que introdujo el catenaccio en Italia fue Mario Villini que llevaba los colores del Triestina. Le siguieron otros, como Ottavio Barbieri, Gipo Viani o Alfredo Foni que explotaron el formato.

A partir de ahí, este sistema de juego se convirtió en una baza táctica que los éxitos precisamente del Triestina o del Spezia en la década de los cuarenta o del Padova y del Milan en la siguiente sólo refrendaron.

El catenaccio, en cualquier caso, introdujo dos tendencias en los sistemas de juego: los marcajes al hombre y la renuncia a dominar el centro del campo.

Sin embargo, llegados a un punto, el mundo del fútbol pareció confabularse contra el catenaccio. La imposición en la década de 1970 de los marcajes en zona o del fútbol total holandés pusieron en riesgo este estilo de juego marcadamente conservador y, en cierta medida, estático.

Pero el catenaccio resistió de alguna manera las nuevas tendencias de juego del fútbol contemporáneo porque los mismos seleccionadores italianos, que habían sido ‘educados’ en este sistema, supieron introducir elementos de flexibilidad y movilidad en el esquema básico del catenaccio de la mano de Azeglio Vicini, Enzo Bearzot o Giovanni Trapattoni.

Al catenaccio, sus detractores siempre le han achacado ser un sistema de juego que ofrece poco fútbol, llegándolo a llamar incluso ‘antifútbol’, pero también han dicho de él que su razón de ser es destruir el fútbol del equipo contrario. Algo exagerado sobre todo si se analiza con detenimiento la última evolución del catenaccio.

Spezia 1944

Alineación del Spezia de 1944.

Hoy, el catenaccio sigue vivo en el fútbol italiano como una marca de fábrica dispuesto a desafiar la velocidad y la movilidad que imponen los sistemas de juego y los jugadores de fútbol del siglo XXI verdaderos atletas que ofrecen un desempeño muy completo atrás y delante.

El catenaccio no ha muerto, sólo respira de otra manera. En los últimos años, se ha reinventado con la creatividad y la imaginación, cuando no por las necesidades y urgencias de los entrenadores de fútbol italianos. 

Pero ésa es otra historia.

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About Sergio Suárez Benítez (142 Articles)
Periodista, curioso empedernido, interesado con intereses que alimentan el espíritu y un enamorado de las Islas Canarias, mi hogar y el lugar de mis mejores sueños.

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